Hace algunos días ya, que le escribí, un tiempo considerable pasó y no había noticias suyas, eso no resulta extraño para quien lo conoce, sin embargo la amistad obliga, y yo, que respeto mucho esos menesteres, tenía que averiguar algo,¿ donde andaba?, si es que andaba, y sin más rodeos, el cómo lo trataba la vida en general. Entonces respondió, a su manera claro, con pocas palabras y dejando saber muy poco; pero sin faltar a mi solicitud, de que en cuanto pudiera, me enviara fotos de sus pinturas, las cuales necesitaba para darle fondo a éste Blog.Las pinturas son sus mejores palabras, son los colmillos de un artista, que como un lobo estepario le sonríe a la vida al mismo tiempo en que le enseña las fauces. Por eso, difícilmente alguien podría decir qué parte de él, es el lobo, si es el instinto o la razón, si su personalidad o el niño sin ataduras que lleva en el alma, la promesa de los verdaderos hombres.
En palabras de Hesse: Aquella mirada decía: "¡Mira, estos monos somos nosotros! ¡Mira, así es el hombre!" Y toda celebridad, toda discreción, todas las conquistas del espíritu, todos los avances hacia lo grande, lo sublime y lo eterno dentro de lo humano, se vinieron a tierra y eran un juego de monos…
Siempre ha sido así y siempre será igual, que el tiempo y el mundo, el dinero y el poder, pertenecen a los mediocres y superficiales, y a los otros, a los verdaderos hombres, no les pertenece nada. Nada más que la muerte.






Los trovadores, ¿Qué cosa son?, ¿Qué propósito tendrán?, ¿Dónde su papel en este mundo?, ¿Cuál será la naturaleza de estos modernos juglares?, mensajeros sacrificados, poetas con 




